Hoy empiezo a estudiar para los exámenes que tengo en Madrid en enero. No me apetece nada, pero es lo que hay. No podré salir mucho de aquí a febrero, y estando de erasmus es algo que jode bastante, pero prefiero estar jodido un par de meses, aprobar los exámenes y poder estar aquí todo el segundo semestre sin preocuparme de hacer más exámenes en junio o julio (aunque ya se sabe que en este tema no hay garantías).
El jueves pasado estuvimos cenando y tomando unas cervezas con un par de franceses muy simpáticos que conocimos hace un par de semanas en el INCAS (una asociación de estudiantes que organiza eventos para estudiantes erasmus). Ya hemos quedado en que esta próxima semana haremos una cena en su piso con tortilla española y queso y vino franceses. Suena bien. Y después es posible que echemos alguna partida al Gran Turismo 4 (qué lástima tener que empezar ahora a estudiar, coño).
domingo, 7 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
Visita a Monschau
Ayer aprovechamos el domingo para ir a Monschau, cerca de Aachen (a unos 40 km por carretera). Qué gran decisión.
Se trata de un pueblecito de unas 12.000 personas que no fue destruido durante la II Guerra Mundial, por lo que se pueden ver casas que se mantienen tal y como estaban hace 300 años o un castillo que data del siglo XIII. Tiene el suelo empedrado, calles estrechas, casitas con tejados puntiagudos y lo mejor de todo, está enclavado en un valle que lo tiñe todo de los tonos verdes y anaranjados que tienen estos días los árboles. Realmente precioso.
El pueblo está atravesado por un río, lo cual supone que aparezcan muchos más rincones por donde es imposible pasar sin pararse a tirar una foto.
Por si esto fuera poco, descubrimos gratamente que aquí la fiesta de Halloween se celebra muy en serio, por lo que muchos rincones del pueblo estaban adornados con calabazas y todos los niños iban disfrazados yendo de puerta en puerta haciendo el "truco o trato". Incluso los más pequeños ibna acompañados por sus padres (algunos de ellos también disfrazados) para que no se perdieran la oportunidad de conseguir caramelos y chuches por todo el pueblo.
Para terminar la visita entramos en un par de tiendas curiosas (ojo a los patitos de goma, de coña), nos calentamos las manos con un capuccino y acabamos en la plaza del mercado escuchando a la orquesta del pueblo (y recalco lo de "del pueblo") tocando la versión alemana de "Paquito el chocolatero".
Se trata de un pueblecito de unas 12.000 personas que no fue destruido durante la II Guerra Mundial, por lo que se pueden ver casas que se mantienen tal y como estaban hace 300 años o un castillo que data del siglo XIII. Tiene el suelo empedrado, calles estrechas, casitas con tejados puntiagudos y lo mejor de todo, está enclavado en un valle que lo tiñe todo de los tonos verdes y anaranjados que tienen estos días los árboles. Realmente precioso.
El pueblo está atravesado por un río, lo cual supone que aparezcan muchos más rincones por donde es imposible pasar sin pararse a tirar una foto.
Por si esto fuera poco, descubrimos gratamente que aquí la fiesta de Halloween se celebra muy en serio, por lo que muchos rincones del pueblo estaban adornados con calabazas y todos los niños iban disfrazados yendo de puerta en puerta haciendo el "truco o trato". Incluso los más pequeños ibna acompañados por sus padres (algunos de ellos también disfrazados) para que no se perdieran la oportunidad de conseguir caramelos y chuches por todo el pueblo.
Para terminar la visita entramos en un par de tiendas curiosas (ojo a los patitos de goma, de coña), nos calentamos las manos con un capuccino y acabamos en la plaza del mercado escuchando a la orquesta del pueblo (y recalco lo de "del pueblo") tocando la versión alemana de "Paquito el chocolatero".
Inmersión alemana y six pack
El pasado jueves mi compañero de piso me invitó a salir con él y sus amigos de fiesta. Estuvimos tomando unas copichuelas en casa de dos de ellos (comparten piso) y luego nos fuimos a un local muy bien montado. De hecho son tres locales, pero los unen a través de un par de puertas que hay dentro convirténdose en una discoteca con tres ambientes distintos.
Siempre había oído que los alemanes son gente educada pero que les cuesta mucho abrir su círculo de amigos a un extraño. Bueno, pues como en todos lados, depende con quién te encuentres. No conocía a nadie salvo a mi compañero de piso, pero tanto él como los demás me trataron genial durante toda la noche y me invitaron a salir con ellos siempre que quiera. Ya llevo tres días de clase de alemán, así que creo que la próxima vez que les acompañe ya podré comunicarme en su idioma (una semana más y listo, jeje).
El viernes salí a cenar con unos amigos españoles y luego nos tomamos unos cocktails en el Viel Harmonie. Tienen una oferta especial llamada "six pack", pides seis y pagas cinco:
Como diría Ramón, el yonki de Pitis: "muy buenos, por cierto".
Acabamos la noche en un bar a 100 metros de mi casa donde tomar una cerveza en plan tranquilo mientras escuchas rock and roll clásico, un sitio muy agradable. Está decorado como si fuera una casa de estudiantes, asi que estás rodeado de utensilios de cocina, sobres de sopa, cafetera, botellas de alcohol... ;-p
Por cierto, en el Café Madrid volvieron a prohibirnos la entrada sin motivo alguno. No tienen mucha visión de negocio, teniendo en cuenta que los españoles somos un público habitual de lunes a domingo (por qué no decirlo, es así), que consumimos en el interior del local y que nunca hemos provocado ningún problema. Se están ganando un puesto en la lista negra.
Siempre había oído que los alemanes son gente educada pero que les cuesta mucho abrir su círculo de amigos a un extraño. Bueno, pues como en todos lados, depende con quién te encuentres. No conocía a nadie salvo a mi compañero de piso, pero tanto él como los demás me trataron genial durante toda la noche y me invitaron a salir con ellos siempre que quiera. Ya llevo tres días de clase de alemán, así que creo que la próxima vez que les acompañe ya podré comunicarme en su idioma (una semana más y listo, jeje).
El viernes salí a cenar con unos amigos españoles y luego nos tomamos unos cocktails en el Viel Harmonie. Tienen una oferta especial llamada "six pack", pides seis y pagas cinco:
Como diría Ramón, el yonki de Pitis: "muy buenos, por cierto".
Acabamos la noche en un bar a 100 metros de mi casa donde tomar una cerveza en plan tranquilo mientras escuchas rock and roll clásico, un sitio muy agradable. Está decorado como si fuera una casa de estudiantes, asi que estás rodeado de utensilios de cocina, sobres de sopa, cafetera, botellas de alcohol... ;-p
Por cierto, en el Café Madrid volvieron a prohibirnos la entrada sin motivo alguno. No tienen mucha visión de negocio, teniendo en cuenta que los españoles somos un público habitual de lunes a domingo (por qué no decirlo, es así), que consumimos en el interior del local y que nunca hemos provocado ningún problema. Se están ganando un puesto en la lista negra.
jueves, 28 de octubre de 2010
Toga Party!!
Ayer por la noche me fui con un colega a la Toga Party que organizaban en FAHO, una residencia de estudiantes. Hasta el úlimo momento no sabíamos si ir o no, porque poca gente la conocía y no sabíamos si valdría la pena. Al final nos animamos, cogimos una sábana cada uno y andando.
La fiesta como tal era una porquería: un sitio muy pequeño en la planta baja de la residencia, muy poca gente y pocos vasos para tanta Franziskaner (esta cerveza, weissbier, hay que tomarla en vaso y no directamente de la botella, para el que no sepa por qué otro día lo explico, cuando me haya informado bien y no tenga que tirarme un triple). Pero nos lo pasamos muy bien, conocimos a más erasmus y, por qué no decirlo, la toga nos favorece. Lo mismo me acostumbro y empiezo a salir así a la calle...
La fiesta como tal era una porquería: un sitio muy pequeño en la planta baja de la residencia, muy poca gente y pocos vasos para tanta Franziskaner (esta cerveza, weissbier, hay que tomarla en vaso y no directamente de la botella, para el que no sepa por qué otro día lo explico, cuando me haya informado bien y no tenga que tirarme un triple). Pero nos lo pasamos muy bien, conocimos a más erasmus y, por qué no decirlo, la toga nos favorece. Lo mismo me acostumbro y empiezo a salir así a la calle...
lunes, 25 de octubre de 2010
El viento viene del oeste. Postales de Aachen
Si miro por la ventana hacia el cielo y a la derecha puedo ver una veleta que tenemos instalada en el tejado. Esta mañana, a las 7:30, estaba en esta posición:
El viento venía del oeste. El otro día recuerdo que venía del sur. Es una chorrada como un piano, pero me mola tener la veleta ahí colocada, para ver de dónde viene el viento cuando quiera (o para ver si le cuelgan churretones de hielo cuando empiece el invierno).
Hoy he salido del departamento un poco antes, y he aprovechado que no hacía mucho frío para volver a casa andando. Se tarda unos 20 minutos yendo lento, aquí todo está cerca. De paso he ido fijándome en tiendas que ni siquiera sabía que existían, a pesar de haber pasado por allí otras veces, y he entrado en un par de ellas a ver si tenían zapatillas de estar por casa, que cuando llegue el frío las voy a necesitar. También he tirado algunas fotos. Como echo de menos una cámara réflex en estos momentos...
Este edificio es el Rathaus (ayuntamiento). Tengo pendiente verlo por dentro.
La plaza del ayuntamiento es donde se hace el mercadillo (ya os he enseñado fotillos de esta plaza otras veces). Hay muchas terrazas para sentarse a tomar algo (con una manta encima, claro).
Esta calle es Grosskölnstrasse, prácticamente peatonal (salvo para taxis y poco más) y llena de tiendas:
Y estas son tres señoritas que van de tiendas. Aquí incluso las estatuas llevan paraguas.
Para terminar, una foto de una iglesia que hay a apenas 200 m de mi casa. Las horas en punto las avisa con ganas, puede estar 3 minutos tranquilamente repicando. Afortunadamente las ventanas de casa son buenas y no me despierto por el sonido cada 55 minutos.
El viento venía del oeste. El otro día recuerdo que venía del sur. Es una chorrada como un piano, pero me mola tener la veleta ahí colocada, para ver de dónde viene el viento cuando quiera (o para ver si le cuelgan churretones de hielo cuando empiece el invierno).
Hoy he salido del departamento un poco antes, y he aprovechado que no hacía mucho frío para volver a casa andando. Se tarda unos 20 minutos yendo lento, aquí todo está cerca. De paso he ido fijándome en tiendas que ni siquiera sabía que existían, a pesar de haber pasado por allí otras veces, y he entrado en un par de ellas a ver si tenían zapatillas de estar por casa, que cuando llegue el frío las voy a necesitar. También he tirado algunas fotos. Como echo de menos una cámara réflex en estos momentos...
Este edificio es el Rathaus (ayuntamiento). Tengo pendiente verlo por dentro.
La plaza del ayuntamiento es donde se hace el mercadillo (ya os he enseñado fotillos de esta plaza otras veces). Hay muchas terrazas para sentarse a tomar algo (con una manta encima, claro).
Esta calle es Grosskölnstrasse, prácticamente peatonal (salvo para taxis y poco más) y llena de tiendas:
Y estas son tres señoritas que van de tiendas. Aquí incluso las estatuas llevan paraguas.
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